Un hallazgo fósil que revela el pasado prehistórico de O’Higgins
Durante años parecieron ser simplemente piedras. Sin embargo, había algo en ellas que llamaba la atención: sus formas y texturas recordaban demasiado a la madera.
Así lo relata Martín Miller, estudiante de la Universidad de O’Higgins (UOH), quien vive desde hace dos décadas en el sector donde se encuentran estos vestigios. Mucho antes de que la ciencia pusiera sus ojos sobre ellos, sus abuelos ya habían advertido que aquellas rocas tenían algo particular.
“Mis abuelos tuvieron las primeras aproximaciones a estas piedras, llegando acá cuando criaban cabrinos en el cerro y se dieron cuenta que las piedras tenían algo peculiar, que eran muy similares a la madera”.
Lo que permanecía entre los cerros escondía una historia muchísimo más antigua: se trata de troncos fósiles preservados tras un evento volcánico ocurrido hace aproximadamente 100 millones de años.

Un bosque sepultado por un volcán
Para comprender cómo aquellos árboles pudieron conservarse durante semejante período de tiempo hay que retroceder hasta un paisaje completamente distinto al que conocemos actualmente.
La Dra. Laura Becerril, vulcanóloga de la Universidad de O’Higgins, explica que en este territorio existió un volcán que hoy ya no está presente.
“Estos troncos fósiles que vemos acá se preservaron gracias a un evento volcánico que tuvo lugar aproximadamente hace unos 100 millones de años”.
Durante aquel evento, el volcán habría generado una corriente de densidad piroclástica, un flujo compuesto por gases y material volcánico a altas temperaturas que puede desplazarse rápidamente desde un volcán.
Según Becerril, aquella nube ardiente descendió por el territorio y el material depositado terminó sepultando el bosque que entonces crecía en la zona.
Una catástrofe natural que, paradójicamente, contribuiría a conservar evidencias de aquel paisaje hasta nuestros días.

Una ventana al pasado de O’Higgins
Para el paleontólogo de la UOH Erwin González, estos vestigios no constituyen solamente una curiosidad geológica. También permiten ampliar el conocimiento sobre la extraordinaria historia natural conservada en la Región de O’Higgins.
“El hallazgo viene a confirmar la tremenda riqueza paleontológica que existe en la Región de O’Higgins”.
El investigador sitúa estos troncos dentro de un patrimonio mucho mayor, que incluye registros correspondientes a períodos muy diferentes de la historia del territorio.
“Desde los 13.000 años tenemos, por ejemplo, la megafauna extinta del lago Tagua Tagua hasta las huellas de dinosaurios en Termas del Flaco. Por eso esto es muy importante para ampliar la riqueza paleontológica, cultural y natural de la región y de Chile”.
Esa riqueza ha sido documentada también por organismos públicos. El Consejo de Monumentos Nacionales desarrolló una Cartografía de Potencialidad Paleontológica de O’Higgins que identifica numerosas unidades geológicas con presencia o potencial presencia de fósiles en la región.

De Tagua Tagua a Termas del Flaco
Uno de los grandes referentes paleontológicos de la región se encuentra precisamente en la Provincia de Colchagua.
En Termas del Flaco, comuna de San Fernando, se conservan huellas de distintos grupos de dinosaurios, además de fósiles de organismos marinos. El sitio ha sido objeto de investigaciones y trabajos destinados a establecer medidas para su conservación y manejo.
En el otro extremo de esta extensa historia se encuentra el antiguo lago Tagua Tagua, donde investigaciones arqueológicas y paleontológicas han permitido reconstruir ambientes habitados por grandes animales hoy extintos y por algunos de los primeros grupos humanos que poblaron Chile central.
Actualmente, además, la Universidad de O’Higgins desarrolla el proyecto “Rutas de turismo paleoarqueológicas para la Región de O’Higgins”, dirigido por Erwin González y financiado por el Gobierno Regional. La iniciativa contempla San Vicente de Tagua Tagua, Navidad y San Fernando y busca poner en valor parte de este patrimonio mediante una futura ruta turística arqueológica y paleontológica.
Hasta ahora, sin embargo, no existe información pública que permita vincular estos troncos fósiles específicamente con aquella iniciativa.

Un lugar que debe permanecer protegido
La ubicación exacta de los troncos fósiles no ha sido divulgada públicamente, precisamente para contribuir a su conservación y evitar eventuales daños, extracción o saqueo.
La precaución es particularmente relevante considerando que en Chile los fósiles forman parte del patrimonio protegido por la Ley N.º 17.288 de Monumentos Nacionales.
Ante el encuentro fortuito de un fósil, el Consejo de Monumentos Nacionales recomienda no removerlo ni intervenir el lugar, registrar fotográficamente el hallazgo y comunicarlo a la institución para que especialistas puedan evaluar los antecedentes.
Por eso, aquellas piedras que durante años llamaron la atención de una familia por su parecido con la madera hoy adquieren una dimensión completamente diferente.
Son vestigios de árboles que permiten imaginar un territorio irreconocible para nosotros: un O’Higgins de hace aproximadamente 100 millones de años, cubierto por un bosque y marcado por una actividad volcánica capaz de transformar su paisaje para siempre.
Y millones de años después, parte de esa historia continúa escrita en piedra.


