Henry Rojas, conocido literariamente como Hank Ravello, fue reconocido por «La gente piensa que tengo los ojos tristes» en el certamen nacional impulsado por el Colegio de Profesoras y Profesores de Chile. Su obra forma parte ahora del libro Letras Magisteriales, presentado recientemente en Santiago.
Desde Santa Cruz, en pleno Valle de Colchagua, la historia de un profesor y las experiencias recogidas a lo largo de su vida llegaron a ser reconocidas a nivel nacional. Henry Rojas Rojas obtuvo el primer lugar en la categoría Narrativa Docente del concurso Letras Magisteriales, organizado por el Colegio de Profesoras y Profesores de Chile, con su relato La gente piensa que tengo los ojos tristes, una obra en la que convergen memoria, educación y su propia experiencia en las aulas.
El reconocimiento fue obtenido en diciembre de 2025, en el marco del certamen realizado en conmemoración de los 80 años desde que Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura. Meses después, la historia dio un nuevo paso: fue incluida en el libro Letras Magisteriales, publicación que reúne obras de docentes de distintos puntos del país y que fue presentada el pasado 26 de agosto en la Casa del Maestro, en Santiago.

Para Rojas, actualmente profesor del Liceo Bicentenario Juan Pablo II de Nancagua, el valor de esta instancia va más allá del reconocimiento literario. En conversación con En Colchagua, destacó la posibilidad de utilizar la escritura para acercarse a aquello que ocurre cotidianamente al interior de las comunidades educativas.
“Sirve en parte para mostrar lo que viene siendo el trabajo cotidiano docente, para dejar de romantizar en parte la educación”.
A su juicio, el concurso permitió también conocer “las carencias, los sueños, las esperanzas que están dentro del aula misma” y poner en valor lo que define como “la siempre digna labor docente”.

Una historia nacida desde el aula
La gente piensa que tengo los ojos tristes comienza a partir de un ejercicio realizado en clases. Jordan, uno de los estudiantes del relato, entrega a su profesor un autorretrato acompañado precisamente por esa frase: “La gente piensa que tengo los ojos tristes”.
Aquella mirada lleva al protagonista hacia sus propios recuerdos y establece un puente entre su experiencia como profesor y una historia de infancia que creía distante. Desde allí, el relato aborda las oportunidades, las desigualdades, la memoria y la esperanza, teniendo como telón de fondo la vida en una población y las realidades que un docente puede encontrar entre sus estudiantes.
Parte de esa mirada está vinculada a la propia trayectoria profesional de Rojas. Después de ocho años trabajando en educación privada, su llegada al sistema público significó enfrentarse a nuevas dinámicas y también reconsiderar su propia manera de ejercer la profesión.
“Llegar al aula es un proceso que, en el fondo, se va dando con la práctica. No te lo explica nadie”.
Es precisamente desde esa experiencia que una de las frases centrales de su relato adquiere especial importancia para el profesor:
“Enseñar no es salvar, pero a veces enseñar es evitar una caída”.
Para Rojas, aquella idea encuentra sentido frente a realidades como la deserción escolar, el consumo de alcohol y drogas y otras dificultades que pueden acompañar las trayectorias de algunos estudiantes. Pero también frente a quienes encuentran en la educación una posibilidad para construir su propio camino.
“Las distintas caídas están a la orden del día”.
Es ahí donde entiende que la labor del profesor, aun sin poder resolver todos los problemas que rodean a un estudiante, puede convertirse en una oportunidad para acompañar, orientar y abrir nuevas posibilidades.

Henry Rojas y Hank Ravello
La docencia convive desde hace años con otra faceta de su vida. Bajo el seudónimo de Hank Ravello, Rojas ha desarrollado una trayectoria literaria estrechamente relacionada con las historias, personajes y realidades de su entorno.
En 2015 fue reconocido por su texto La Virgen Negra en una iniciativa de FUCOA, vinculada al Ministerio de Agricultura. En 2024 publicó Me lo contó mi Taita, obra que recoge historias, mitos y relatos vinculados al mundo rural de Colchagua. A ello se suma su participación en “IRFE en 150 palabras”, iniciativa del establecimiento santacruzano, donde también llevó a la escritura relatos vinculados a la memoria local, como Los duendes del IRFE.
Aunque sus temáticas han ido cambiando, Rojas identifica una idea que se mantiene presente en su escritura:
“La gran pega que he realizado como escritor es no romantizar ciertas situaciones”.
Si antes esa mirada estuvo puesta sobre el campo —con sus tradiciones, pero también con sus pérdidas y dificultades—, en La gente piensa que tengo los ojos tristes se traslada hacia la educación.
En esa convivencia entre ambas facetas, el propio autor reconoce también sus diferencias. Por una parte está Henry, quien asegura que “uno es profesor 24/7”; por otra, el escritor que encuentra en el seudónimo un espacio diferente para expresarse.
“Hank Ravello es mucho más desordenado de lo que viene siendo Henry profesor”.

“Santa Cruz tiene harto que contar”
El reconocimiento nacional también llevó a Rojas a reflexionar sobre la visibilidad que reciben quienes desarrollan su trabajo desde Santa Cruz y Colchagua.
Según plantea, existen escritores, artistas, deportistas y personas de diferentes disciplinas que han alcanzado reconocimientos fuera del territorio, pero cuyos logros no siempre reciben la misma atención dentro de su propia comunidad.
“Hay gente de la comunidad, de Colchagua, Santa Cruz en específico, que tienen premios y distinciones valiosísimas a nivel internacional y nacional”.
Para el profesor y escritor, generar espacios para conocer esas historias resulta fundamental. Una valoración que, agrega, tampoco debería quedar reservada exclusivamente para quienes reciben premios: también están las historias de feriantes, vendedores, trabajadores del sector agrícola y tantas otras personas que forman parte de la identidad cotidiana de la zona.
Mientras La gente piensa que tengo los ojos tristes comienza ahora una nueva etapa como parte de Letras Magisteriales, Rojas espera que la publicación permita que el relato llegue mucho más lejos.
“Ojalá se pueda leer en las distintas escuelas o liceos, entre las distintas localidades de Chile”.
Y la escritura continuará. En conversación con En Colchagua, adelantó que trabaja en nuevos textos relacionados con la educación y que tiene una novela prácticamente terminada. Además, evalúa ampliar La gente piensa que tengo los ojos tristes hacia un formato más extenso que le permita profundizar en experiencias como la vida en una población, su paso por la educación privada y su posterior llegada al sistema público.
Una nueva etapa para una trayectoria que continúa construyéndose desde el territorio y que, para el propio Rojas, demuestra que todavía quedan muchas historias esperando ser contadas.
“Santa Cruz tiene harto que contar”.

¿Quieres leer la obra ganadora?
Con autorización de Henry Rojas, en En Colchagua publicamos íntegramente La gente piensa que tengo los ojos tristes, relato ganador del primer lugar en la categoría Narrativa Docente de Letras Magisteriales.
Lee aquí La gente piensa que tengo los ojos tristes



Pingback: La gente piensa que tengo los ojos tristes - En Colchagua